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La Vanguardia

Entrevista a Dr. Joan Clària Enrich, Especialista en bioquímica clínica

Controlar la inflamación es la base de la salud

El Dr. Joan Clària Enrich, especialista en Bioquímica Clínica, es uno de los investigadores europeos más reputados en el estudio de los efectos de los omega-3.

-¿Cuál es su campo de investigación docente?
Nuestro laboratorio trabaja en el campo de la inflamación, principalmente en la identificación y caracterización de aquellos factores que promueven la resolución de la inflamación, es decir aquellos factores que evitan que la inflamación persista de forma crónica en nuestro organismo dañando nuestros tejidos y órganos. Es importante señalar que esta inflamación se ha denominado "silenciosa" porque es una inflamación de bajo grado que es asintomática, es decir que es imperceptible para aquellos que la sufren. Sin embargo, la inflamación "silenciosa" no es inocua, sino que produce un daño progresivo sobre nuestras células y tejidos, los cuales son sometidos a estímulos nocivos de forma persistente. Solo remarcar que la inflamación es la base de un gran número de enfermedades crónicas.
-¿Cómo sabemos si tenemos inflamación silenciosa?
Aunque habitualmente no se incluyen mediciones de inflamación en las analíticas que solemos realizarnos en nuestros chequeos médicos, actualmente es muy fácil y económico poder medirlos. Existe una analítica por ejemplo para determinar cuál es nuestro perfil de ácidos grasos y en ella podremos valorar el ratio AA/EPA, que nos va a dar un valor predictivo de la inflamación que tiene nuestro cuerpo. Esta ratio debería mantenerse entre 1,5 y 3. Por encima de estos valores la inflamación empieza a ser patente, pudiendo perjudicar nuestra salud a largo plazo.
-¿Cómo incide su investigación sobre la inflamación silenciosa?
Una de las líneas prioritarias de investigación en nuestro laboratorio es concretamente el abordaje de la respuesta inflamatoria mediante una aproximación nutrigenómica o, dicho de otra forma, cómo nuestra alimentación puede combatir la inflamación crónica en nuestro organismo. Estos estudios están enmarcados en lo que se conoce como inmunología nutricional (immunenutrition, en inglés).
-¿Cómo puede la alimentación ayudar a combatir la inflamación?
Existen numerosos datos y evidencias que indican como mediante nuestra alimentación podemos incidir sobre la inflamación. Este punto se puede apreciar mejor en aquellas enfermedades causadas por un exceso nutricional, como es el caso de la obesidad y sus complicaciones asociadas, como por ejemplo la diabetes tipo 2 (resistencia a la insulina) y la enfermedad del hígado graso (inflamación del hígado). Nuestro concepto es que el primer abordaje de estas enfermedades crónicas todas ellas con un importante componente inflamatorio, debería ser mediante nuestra alimentación.
-¿Nos puede poner un ejemplo?
El estilo de vida y alimentación saludable son fundamentales. Es importante por ejemplo seguir una dieta equilibrada en la proporción de carbohidratos, proteínas y grasas. Se considera por ejemplo que una proporción de 40%-30%-30% respectivamente en cada comida seria la adecuada y existen evidencias demostrables de que es un abordaje alimenticio antiinflamatorio que permite un mejor control de los niveles de glucosa e insulina. Otro ejemplo paradigmático sería los omega-3. Estos ácidos grasos disminuyen la inflamación al fomentar la fase de resolución. Y un último ejemplo de cómo la alimentación nos puede ayudar a corregir la inflamación son los compuestos antioxidantes como los polifenoles. En concreto las delfinidinas son sustancias con un alto poder antioxidante que han demostrado en estudios recientes cómo se asocia su consumo a un efecto reductor de la glucosa e insulina postprandrial. Además, también se ha demostrado que reducen los niveles de LDL oxidada, lo que es muy importante en la prevención de la enfermedad cardiovascular.
-¿Cómo obtenemos el omega-3?
A través de alimentos como el pescado azul mayoritariamente o los frutos secos. Sería necesario tomar entre 200-300 g diarios de media (según el pescado) para aportar la cantidad mínima recomendada de 2,5 g EPA+DHA. Esto ofrece cierta dificultad para obtener una cantidad adecuada de omega-3 mediante la ingesta de pescado. Sin embargo, es fácil conseguir este nivel de protección mediante los suplementos de omega-3. Esto ofrece una ventaja adicional, que es la pureza de estos suplementos lo que evita ingerir contaminantes presentes cada vez más en el pescado.
-¿Cómo mejora el omega-3 la inflamación?
Los omega-3 son metabolizados por nuestro metabolismo en substancias que producen efectos antiinflamatorios. Con la ingesta de omega-3 somos capaces de amplificar la producción de estas substancias y, por tanto, controlar la inflamación.
-¿Cuáles son los retos de futuro en su investigación? ¿Hacia dónde vamos?
Ahora que se ha descrito que los omega-3 son antiinflamatorios nos hace falta conocer los mecanismos. En este sentido nuestro laboratorio ha descrito recientemente junto con investigadores de la Universidad de Harvard que los omega-3 se convierten en nuestro organismo en unos mediadores denominados SPM en cuya caracterización nos encontramos trabajando activamente.

Doctor Joan Clària

C. Villarroel, 170 - Centre de Diagnosi Biomèdica, CDB, 08036, Barcelona, Barcelona, Catalunya, España

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