Síguenos en: Facebook Twitter Linkedin Youtube GPlus

La Vanguardia

Entrevista a Dr. Kostas Konstantinides, Médico especialista en urología y andrología y director médico del German Center for Urology and Phalloplasty Surgery

"Encorvamiento adquirido del pene: una enfermedad tabú"

El encorvamiento patológico del pene es una de las enfermedades más frecuentes del tallo del pene en hombres mayores de 50 años. Alrededor de un 5 % de los varones españoles sufren de esta enfermedad, aunque se hable muy poco del tema. La revista alemana Deutsche Ärzteblatt denominó una vez a la induración con exactitud como una «enfermedad silenciada». De todo ello nos habla el Dr. Konstantinides, antiguo médico jefe de Andrología en la Clínica Universitaria de Atenas.

-¿Cómo se ha de imaginar esta enfermedad? 
En resumen, en la parte inferior del tallo del pene, en la zona de la cubierta exterior del tejido eréctil, aparece un endurecimiento benigno y cicatricial que impide la extensión del pene durante la erección. Como resultado, el pene se encorva notablemente. Algunos pacientes alcanzan un pene encorvado de hasta 90°. En este caso es imposible tener relaciones sexuales. El dolor puede existir de manera permanente, la capacidad de tener una erección disminuye cada vez más. El sufrimiento es muy alto.
-¿Existen medicamentos para esto? 
Por desgracia no, o ninguno que funcione. Los estudios más recientes demuestran de manera inequívoca que el medicamento más recetado actualmente para la placa —así denominamos a este endurecimiento— no puede eliminarla. El tratamiento de ondas de choque, la radiación y la electroforesis también son inefectivos.
-Suena poco alentador. ¿Existe algún remedio? 
Por supuesto, pero se trata de un tratamiento quirúrgico-reconstructivo y no de uno conservador. Desde hace más de 20 años me dedico a la corrección quirúrgica de la induración plástica del pene, empecé con ella incluso cuando era médico jefe en la Clínica Universitaria de Atenas. Actualmente hemos realizado más de 7.000 operaciones de corrección y podemos presentar una tasa de éxito de más del 96 %. Así casi monopolizamos este tipo de tratamiento en toda Europa.
-¿Qué hace su trabajo tan especial? 
Somos uno de los pocos centros de Europa que aporta una solución real para el paciente, que elimina la placa y todas sus consecuencias. Es decir, el encorvamiento, la reducción del tamaño del pene, el dolor, la disfunción eréctil, y que reconstruye de nuevo el tejido eréctil. La intervención es muy exigente y requiere mucha experiencia y capacidades especiales. 
-¿Y qué hacen el resto de clínicas? 
En su mayoría se aplican las técnicas de plicatura de Nesbit o de Essed-Schröder de los años 60. En dichas técnicas se pliega y sutura la parte sana del pene y se abandona el foco de la enfermedad de manera íntegra, imagíneselo así. De modo que, el pene vuelve a estar recto, pero es notablemente más corto. Además continúan los trastornos en la erección. Usualmente el foco de la enfermedad continua su desarrollo y creciendo, por lo que vuelve a producirse un nuevo encorvamiento. A pesar de todo esto, estas técnicas se realizan actualmente en más del 90 % de todas las clínicas urológicas.
 
-Me resulta imposible creer que haya hombres que se sometan a dicha tortura y que esta, además, acorte el pene. 
Sí, es bastante increíble. Hace poco tuve un paciente que se había operado tres veces con la técnica de Essed-Schröder y, además, con el mismo médico. Solo después de esta tercera vez fallida vino a mí. Entre tanto, el paciente había perdido unos 8 cm de longitud en la erección. Pudimos restaurar su pene casi por completo en una laboriosa intervención, pero me sigue resultando incomprensible cómo muchos pacientes confían sin rechistar, en médicos que recomiendan estas viejas y obsoletas técnicas. 
 
-Entonces, ¿es usted algo así como el rey de las rectificaciones de pene? 
No. Pero soy consciente de la alta calidad de mi trabajo, soy un perfeccionista. En el fondo, estaría muy insatisfecho si el resultado de  mi trabajo fuera peor. Considero que mi trabajo es algo normal y como debe ser, y no creo que sea un superdotado. Pero sí estoy muy orgulloso de algo: gracias a la calidad de mi trabajo, me encuentro en la posición de que ya ninguna administración de una clínica o ningún seguro médico me dice cómo debo tratar a mis pacientes, sino que puedo hacer todo lo que considero útil y necesario. Esa es mi definición de libertad.
 
-Hablemos de otro tema. ¿Cubre el seguro médico la operación en su caso? 
No, aunque suene fuerte, es así. Solo hay cobertura para "servicios médicos limitados" en las aseguradoras públicas y excepcionalmente en aseguradoras privadas. No me hice médico para ofrecer "servicios limitados". Como he dicho, soy un perfeccionista. Asumo toda la responsabilidad.
 
-¿Eso qué significa? 
Que si mi trabajo no fuera casi perfecto, volvería a realizar la operación de manera gratuita. Por desgracia, una operación totalmente gratuita está prohibida por ley, pero cobraría lo mínimo que permita la ley.
German Center for Urology and Phalloplasty Surgery

C. Company, 30, 07014, Palma, Illes Balears, España

www.german-center-urology.com/es

871 570 331

Contacta con German Center for Urology and Phalloplasty Surgery