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La Gaceta de los Negocios

El vehículo eléctrico: una oportunidad para el sector energético

El vehículo convencional está basado en el motor de combustión interna. Se trata de una máquina altamente sofisticada y optimizada, producto de más de un siglo de avances tecnológicos constantes. Lamentablemente, en el contexto actual presenta algunos inconvenientes relevantes que hacen que tengamos que plantearnos alternativas. En primer lugar, hace uso fundamentalmente de combustibles derivados del petróleo, recurso agotable e importado. Además, el motor de combustión interna tiene una baja eficiencia en términos de la relación entre la energía consumida y la energía mecánica desarrollada, en el entorno del 25%. Por último, el sector de la automoción es el causante de una parte importante (33% según la EIA de Estados Unidos) de las emisiones de los gases de efecto invernadero (GHG). Todo ello hace que nos tengamos que plantear seriamente como sociedad que la tecnología de propulsión del transporte por carretera ha de cambiar drásticamente en el siglo XXI.

Ante este reto, una de las tecnologías que se está planteando es la del Vehículo Eléctrico, que tiene opciones claras y que presenta oportunidades muy importantes para el sector energético español. Hay dos tipos fundamentales de vehículos eléctricos, los vehículos eléctricos híbridos enchufables (PHEV son sus siglas en inglés), los cuales tienen dos motores, uno de combustión interna y otro eléctrico y se pueden cargar de la red; y los vehículos eléctricos (EV), que disponen de un único motor eléctrico el cual se carga de la red. Hay que aclarar que los vehículos eléctricos no son sinónimo de nulas emisiones de GHG,  sino que las emisiones dependen del mix de generación usado para la producción de energía eléctrica consumida por el vehículo. Por ello, una verdadera reducción de emisiones implicaría además un cambio en las formas de generación, integrando de forma masiva las energías renovables. Dada la ubicuidad de la red de distribución eléctrica, los puntos de carga de energía eléctrica del EV estarían no solo en estaciones de servicio convencionales, sino también en todos aquellos lugares donde los vehículos estuvieran estacionados tiempos importantes, como por ejemplo nuestras viviendas, los centros de trabajo, o los centros comerciales.

Para llevar a cabo este cambio, el salto tecnológico en el sector de automoción es inevitable. Los vehículos ya han recorrido una parte de su evolución hacia la tecnología eléctrica, pero hay una serie de desarrollos tecnológicos que abordar, como el desarrollo de las infraestructuras que soportarán el despliegue del EV. El EV se constituye en un elemento que no solo consume energía eléctrica, sino que además nos da la capacidad de almacenarla, de manera que la red eléctrica puede solicitarle energía cuando tenga necesidad de ello. La Administración tiene un papel central en toda esta evolución y en primer lugar urge que tome el liderazgo en la planificación del nuevo modelo de movilidad sostenible del futuro. Por último, esta evolución supone una magnífica oportunidad para la industria energética española. En primer lugar las compañías eléctricas, con proyección internacional, deben aprovechar la adopción de las tecnologías del EV para colocarse a la cabeza de la innovación en su sector. España es líder internacional por sus empresas de energías renovables, y el EV es un aliado muy relevante en la penetración de estas tecnologías. Una crisis en el modelo nos abre de nuevo oportunidades, ¿no es nuestra obligación aprovecharlas?